La homeopatía

La genialidad hecha realidad, desde hace más de 200 años.

Cuando aún no había vacunas ni antibióticos, ARNICA y Co. curaban a las personas. Donde la medicina moderna no tiene respuesta, la homeopatía propone estímulos para la curación.

Es el genial sistema de medicina, el único que, desde sus inicios, ha documentado minuciosamente todos los síntomas que provoca un remedio. Fue desarrollado por Hahnemann y perfeccionado por los homeópatas que le siguieron hasta llegar a los de hoy como Scholten, Sankaran, Mangialavori y muchos otros. Es la mejor opción tanto para problemas agudos como para enfermedades crónicas, ya que es el mejor sistema medicinal en cuanto a individualización y sostenibilidad en el tiempo.

Cómo funciona

Siempre que me preguntan cómo funciona, suelo explicar lo siguiente:

Cuando cortamos una cebolla nos provoca picor en los ojos, lágrimas y, a veces, incluso estornudos. ¡Cuantas mamás no han utilizado una cebolla para aliviar el resfriado a sus hijos! Pero, ¿cómo puede ser que la cebolla cure el lagrimeo de ojos, ¡cuando es lo que ella misma provoca!?

La homeopatía se utiliza exactamente así: un remedio se prescribe según los síntomas que observamos. Estos tienen que coincidir con los síntomas documentados de un remedio.
Un ejemplo: El dolor de cabeza no se alivia con un remedio específico que se da a todo el mundo. Hay un sinfín de remedios homeopáticos que curan el dolor de cabeza. Lo que se busca es el remedio que más corresponda al total de los síntomas particulares de cada paciente que esté sufriendo dolor de cabeza.

Para una buena prescripción es importante averiguar
  • Cómo es el dolor:¿taladrante, punzante o cortante?
  • Dónde está localizado: ¿en el hemisferio izquierdo o derecho?, ¿en la parte occipital o fronta?
  • Cómo se extiende
  • En qué momento aparece o desaparece, cómo mejora o empeora el dolor: ¿reposo? ¿calor? ¿aplicación fría? ¿oscuridad? ¿caminando? ¿durmiendo?
Es cierto que aún no se ha sabido describir con exactitud cómo funciona la homeopatía. Existen varios acercamientos, todos rechazados por la "ciencia oficial".
Pero, ¿verdad que la manzana caía al suelo aún antes de que Newton describiera la ley de gravedad? Por la mera observación se deducía: la manzana cae. Pues de la misma manera podemos decir: si damos el remedio adecuado en su potencia adecuada, el remedio homeopático “cura”.

De hecho, no es el remedio que cura, solo da un estímulo a nuestro cuerpo para que el organismo busque la vía más adecuada para volver a la salud.

Tratamiento constitucional

En homeopatía, la sintomatología no se limita solo a los aspectos físicos, más bien todo lo contrario. Dicen más de una persona los síntomas emocionales y mentales, las llamadas modalidades (estoy mejor con ¿frío o calor? Me gusta más bien ¿el dulce o el salado? etc.) y la manera de reaccionar ante los acontecimientos que le ocurren en la vida. El conjunto de los síntomas mentales, emocionales y físicos, recogidos durante las primeras consultas, remite a un remedio específico para cada persona. Administrar este remedio significa estimular todo el ser para que se reequilibre en todos los ámbitos, dando paso a un sistema inmune reforzado y, en consecuencia, a más salud.


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